EL DEBER DE OBEDIENCIA DEL TRABAJADOR

El poder de dirección de la empresa implica un deber de obediencia por parte del trabajador que se concreta en el cumplimiento de las órdenes e instrucciones del empresario en el ejercicio regular de sus facultades directivas.

Es posible establecer ciertos límites a estas órdenes e instrucciones para que puedan ser susceptibles de cumplimiento: deben emanar de quien realmente ostenta el poder o la delegación de ese poder, su contenido no puede ser vejatorio, ilegal o vacío de contenido y no deben suponer una intromisión en la vida extralaboral del trabajador si ésta no está repercutiendo en el trabajo realizado.

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