CONTRATO PARA LA FORMACIÓN II. DURACIÓN

El contrato para la formación para la adquisición de formación técnica y práctica para el adecuado desempeño de un oficio o de un puesto de trabajo no podrá exceder la duración mínima establecida en el artículo 11.2.b) del Estatuto de los trabajadores que mantiene que no podrá ser menor de un año ni mayor de tres.

Es posible que a través del convenio colectivo se establezcan distintas duraciones, en función de las necesidades organizativas o productivas de las empresas, pero habrá que cumplir ciertos límites: la duración mínima no puede ser inferior a seis meses y la máxima superior a tres años.
El contrato de trabajo a domicilio en el que la prestación de la actividad laboral se realiza en el domicilio del trabajador o en el lugar libremente elegido sin vigilancia del empresario se ha utilizado habitualmente en actividades manufactureras como la confección textil, pero en los últimos años ha cobrado importancia por las posibilidades que ofrece el teletrabajo.

Algunas de sus características son que se debe formalizar por escrito y ser visado en las oficinas de empleo. Además, el salario que reciba este trabajador tendrá que ser equivalente o al de un trabajador con la misma categoría profesional en el sector.

El contrato de trabajo a domicilio conforme al artículo 13.1 del Estatuto de los Trabajadores es aquél en el que la prestación de la actividad laboral se realiza en el domicilio del trabajador o en el lugar libremente elegido y sin vigilancia del empresario.

El carácter particular de este contrato es la falta de control efectivo por parte del empresario por lo que la dependencia como nota característica del trabajo por cuenta ajena se encuentra atenuada lo que puede suponer problemas a la hora de delimitar jurídicamente este contrato y un contrato civil de arrendamientos de servicios o ejecución de obra.

En ocasiones a fin de mejorar la aplicación de la normativa laboral es necesario desarrollar algunos conceptos para evitar la confusión y garantizar la seguridad jurídica.


Uno de los términos reiterado en la legislación laboral es el concepto de empresa o empresario el que puede ser definido como aquel por cuya cuenta se prestan servicios retribuidos y que ostenta la organización y dirección en la que se inserta el trabajador.


La figura de empresa o empresario podrá revestir diversas formas jurídicas, materia objeto en principio del Derecho Mercantil pero que por su naturaleza tiene especial relación con la rama que nos ocupa. La empresa puede ser privada o pública o entes sin personalidad jurídica (comunidades de vecinos).


Mientras que la empresa e la unidad organizada y organizadora de unos medios materiales y humanos dirigidos por el empresario para obtener bienes o servicios, se denomina unidad productiva autónoma a las distintas secciones dentro de la empresa con autonomía organizativa y productiva.



Por otro lado, además, al lugar dentro de la empresa que está dotado de organización específica dentro de la global de la empresa es a lo que se denomina centro de trabajo y normalmente su diferencia responde a criterios geográficos.

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